martes, 12 de junio de 2007

Comienzo de mi libro

Pues cuando me di cuenta ya no tenía arreglo. Estaba sentado en un rincón oscuro de aquel cuarto con las ventanas tapadas de ladrillos y con la puerta cerrada por un candado. Lloraba, lo recuerdo, lloraba mucho, veía como lo opaco se confundía con mi cuerpo y mi alma se empezaba a unir a ese festín. Traté de ponerme en pie, pero era inútil, las piernas no me respondían y la desesperación hacía más complejo y entendible mi llanto.
Me sentía sucio, además de empapado en algo que no sé que era. El cuarto olía a baño de cantina de mala muerte. Logré pararme, caminar unos pasos. Habían charcos en el piso. Apoyado en la pared con mucho esfuerzo sin querer encontré un interruptor. Se hizo la luz. La habitación era de color blanca, con muchas manchas de barro y de sangre. Había un colchón de inexplicable color -la suciedad se mezclaba con la humedad y la sangre- y con unos cuantos agujeros por donde se veían los resortes. Una caja de fruta al lado del colchón que fungía de mesa de noche y una foto sobre ella. Todo empezó a tener sentido.
Me vi, era sangre, pero no la mía. Mis piernas estaban arañadas y mis rodillas muy hinchadas. No terminaba de inspeccionar el cuarto visualmente cuando un cuerpo mutilado estaba a mis pies. Era una mujer, le habían cortado las piernas y los brazos, era la de la foto. Una llave cerca a ella, la cogí tratando de ni tan siquiera rozar ese cuerpo y trate con ella en el candado, la puerta se abrió.

domingo, 10 de junio de 2007

Sólo catarsis II

Me lastimaste. Me mentiste. ¿Qué buscabas? No iba a correr y lo sabías; hace mucho que dejé de correr. Terminaste de matar mi presente. ¿Te importó el pasado?... me empujaste a muchas cosas.

La distancia y el tiempo se lleva todo. Ya lo verás. Sueños rotos, manipulaciones, hijos alguna vez deseados...

jueves, 7 de junio de 2007

Nos sobran los motivos

(De Joaquín Sabina)
Este adiós no maquilla un hasta luego
este nunca no esconde un ojalá
estas cenizas no juegan con fuego
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo
esta letra no la protestaré,
guárdate el acuze del recibo
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huerfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos no lloran más por ti.

lunes, 4 de junio de 2007

Desde mares

Cuántos versos más me mirarán mientras las noches y los minutos ultrajan corazones y esperanzas!!!

Has de volar muy lejos
donde llegaste al partir
sin mirar, sin hablar
ruego no has de recordar
la noche de una piedad.
Y estaré donde no
sin voltear a una voz
sin comentarios, sin pedidos
jura el ave lo del tiempo
del yo a vivo grito.
De las líneas inmortales
pues la soledad encajada
no caduca, no espira
sin antes haber pintado
los pisos de unas sombras.
Pues a lo lejos aún llego
antes que los sueños
no cansados, no vividos
para el mar de espuma
con los peces de alas anchas.
Una veintena de recuerdos
de cuatro soldados inermes
aún soñados, aún pensados
desde los abrazos
sin contratos todo arreglado.
Y con el verso en cero
desde todo y sin alas
así has de estar, así he de ver
lejos tan lejos...
sin recuerdos de ningún nombre

sábado, 2 de junio de 2007

Una noche de tantas

El mismo bar de mala muerte en Breña, las mismas caras, los mismos vicios y las mismas desdichas. Él estaba sentado en la barra, solo, tenía una botella a medias, un cenicero con un cigarro consumiéndose y dos líneas de coca cerca a su vaso.


"Hola, mucho tiempo sin hablarte", le dije. Me senté a su lado. Ni me miró, como si no existiera, como si no me quisiera hablar o escuchar. Luego de diez minutos y una lágrima seca en su mejilla suspiró y me dijo:


"Me han apuñalado el corazón... con el mismo puñal que yo le dí para que viva y se defienda en esta vida, con ése mismo ella me acaba de apuñalar. No sabe, no entiende. Que ya no es lo mismo me dijo, que yo la forcé, que ya no me necesita para estar bien. Así de fácil me lo dijo. Me culpa, todos me culpan... sin saber sin tan siquiera preguntar".


Bebió lo poco que quedaba en su vaso, sirvió un tanto más y me lo dio a mí. Hizo algo de espacio en la barra, se agachó y aspiró. Las dos líneas de coca yacían en su nariz. Se limpió un poco y continuó:


"Días atrás la vi, muy tranquila ella, estaba con otro. No es el único me dice. Hay alguien... con él se escribe, lo sé, ella no sabe que yo sé. Se dicen cosas como que se extrañan, se reclaman la ausencia de llamadas, ingratos se llaman...y yo, yo sólo me drogo, me emborracho y pienso en ella. Que cojudo... habiendo tantas atrás mio."
Pidió otra botella, ya no usaba el vaso. Se sacó la 9 milímetros con la que trabaja, le molestaba creo, la puso en la mesa:


"Y yo jodido, con plata pero jodido. Asustado, pensando que cada entrega será la última. Sabes... antes de todas las entregas rezo mucho, luego veo una foto de ella -siempre la cargo- y después a chequear si el seguro del arma está floja, digo por si se necesita una reacción rápida, en esta chamba uno nunca sabe Manu".Se le empezaba a quebrar la voz. "Y pensar que su entorno al que quise sin obligaciones dijo que era una mierda. Que en vez de estar trabajando estaba con otra, o con otras... tirando decían. No saben ni mierda de mi vida, ni mierda".


Cogió una servilleta, esas de papel que se usan de posa vasos también, se secó las lágrimas y respiró profundo:


"No sé que haré... miento si sé. Lo que hice siempre... me sentaré en la misma barra, con la misma botella, el mismo cenicero y las mismas líneas de coca y la esperaré. Si vuelve viviré, si no vuelve... viviré esperándola".


Se paró, guardó su arma, me abrazó y se fue.





viernes, 1 de junio de 2007

Aviso de servicio público!!!

A la heredera de la Cenicienta: Su príncipe la necesita...

...Otra más, una vez más, enredos...

No lo olvido. Al despertar amo éso y... ¿tú? No entiendes mis complejidades. No siento, no oigo... ¿Qué será del ayer en unos meses? Para ... nada. Tú eres muy realista ¿verdad?... yo no. Los futuros borrarán los puñales, los orgullos. Somos sangre ¿no es así? El ropero y los pisos lo saben.