sábado, 29 de septiembre de 2007
Recogiendo mis pasos
sábado, 22 de septiembre de 2007
Un momento de agobio
Me haces falta y no me acostumbro, pasó el tiempo y no me acostumbré.
Te necesito Dolita.
viernes, 14 de septiembre de 2007
Siete maneras de aguantar hasta Enero
UNO:
Despierta y mírala, recuerda el primer día que la viste. Tómate tu tiempo, deleítate con sus facciones, reafirma su suavidad, enamórate un día más de ella. Mírala y se dichoso, date cuenta lo afortunado que eres al tenerla junto contigo. No hagas ruido, se prudente. No la despiertes, acaríciala con tus deseos. La edad no es un pretexto.
DOS:
Cierra los ojos, respira profundo. Date cuenta que estás vivo y que amaneció de nuevo. Descúbrete, dale la espalada a tu mujer, siéntate en tu cama.
TRES:
Agradécele a Dios tantos agobios, pídele un día más. Reafirma tu curiosa fe, usa tu estampa roja de plástico.
CUATRO:
Vuelve a respirar profundo, que tu anhelo te lleve a Lima. Pasea por los cuartos de tus hijos y ve como duermen. Siente el olor a tabaco en la habitación de tu hijo. Critica el compartir de la cama de tu hija con su perro. Ámalos. Tócalos sin tocarlos. Háblales que te escuchan, pero se hacen los dormidos porque así son ellos. Sonríe y se feliz por estar lejos.
CINCO:
Al sentirte cansado recuerda que no estás solo. Que tienes una gran mujer que te ama. No suspires por pena, tus hijos viven su vida añorando volver a vivir. No los extrañes, date cuenta que tienes lo más importante: una razón, una sonrisa, un paseo sin hablar, un pedir sin conciencia, una lágrima de algún almuerzo.
SEIS:
Pasa tu día sonriendo. Llama tres veces a tu esposa. Sigue leyendo y comprando libros excepcionales. Limpia tus zapatos cada vez que los ensucies.
SIETE:
Llegada la noche descansa. Tu hijo bebe y escribe. Tu hija estudia y fiscaliza. Tu casa es la misma. Date cuenta que eres un gran hombre y muy afortunado. Eres la prueba más grande de amor.
martes, 28 de agosto de 2007
Morir
al voltear la mirada jugando a dormir
e imaginarte no tan bella para odiarte
y así me dejes ahogarme para morir.
Morir es jugar a jamás haberte pensado
aunque mi mente de soslayo no mienta
y mis sueños aterricen en lo mentado
y tantas veces sueñe esquivarlo y tienta.
Morir es pensar a mi triste nombre olvidado
de tus labios para ser odiado y pasar
a ser propiedad de un difunto enterrado
nombrado sentimiento de un ser impar.
Morir es extrañarte sin siquiera poder mirarte
y torturame con nombres y predicciones
de esas que la vida pinta aquí para callarte
de esas que yo creo real y tu ficciones.
Morir es haberte nunca conocido
y maldecir una niñez y muchos años
en las que hasta hoy he sabido
que vivirás en mi muerte para yo vivir en tus manos.
viernes, 17 de agosto de 2007
Pronto
martes, 14 de agosto de 2007
La pena de alguien
Aunque alguna vez me confesó que odiaba el mar, creo que por eso sus más ondas depresiones las pasó en una covacha frente a éste, pero ahí estaba él; no dentro de la covacha de siempre, ésa que combinaba los olores de la pasta, la coca y la marihuana, donde están los hombres más adinerados de Lima mezclados con los más miserables del puerto.
Una mujer, eso se formaba en el humo de su cigarro. Una de cabellos que hipnotizan -tan mentados ellos- una de piel tersa y clara, una princesa. Y fumaba más, tratando de largarla de su vida, queriendo arrancársela del corazón porque sabía que él no era digno de ella, su pasado lo condenaba, las lágrimas de ella lo sentenciaron a morir en vida uno y otro día... por toda la eternidad.
viernes, 10 de agosto de 2007
...
Estoy sentado con la misma mirada. Perdido como hace algunos años.
Vivo inmiscuido en unos labios, atraído por palabras e ilusionado por algunos desvelos.
En el limbo del dejar hacer dejar pasar ando. Reclamo mi ganas inertes de leer.
Juego a recordar sin lesionarme. Uso frases pasajeras que sólo logran rasguñarme.
Hablo de la nada como si me escucharan. Entiendo que no muchos viven interesados en el vació, en la ausencia del todo.
Analizo la moda y los gestos. Harto estoy de autores y teorías.
Tengo un look de presidiario. No extraño la gomina ni los cuellos duros.
Añoro el olor a comida casera, enamorado estoy de las grasas.
Abandoné el tabaco, en realidad en ese camino estoy. No creo que me duren las ganas.
Sigo adorando a Baco.
Me gustan más las fotos. Tengo un corazón prisionero en un retrato y éste sí me habla.
Entiendo más al bullicio, hemos empezado una relación de respeto mutuo. Yo lo llevo y él se calla.
Aprendí lo que es un segundo en soledad. Es el todo, es la eternidad.
Miro más sonrisas en el mañana. Discrepo en demasía con el presente.
Aguardo un retorno y dos abrazos.
Respiro más y duermo menos.




